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De ayer y hoy

Entrevista a la hermana Blanca Angélica Moreira de Cuadra.
“Me marcó esa trayectoria de fidelidad a Dios"

Así recordó a sus padres, quienes marcaron con fuego un camino del que nunca se pudo apartar

          En su rostro nunca se borró esa sonrisa tan peculiar y aún perduran la amabilidad y la alegría de esas personas de pago chico de las chacras misioneras. En el comedor de la casa de la hermana Blanca no cabía toda la historia que iba a contar. Con los ojos, de a ratos, nublados por una lágrima de añoranza comenzó a pintar - en mi imaginación - la alegría de su infancia y su juventud.
“Tuve una niñez y una juventud hermosa, criada en el seno de una familia liadísima y alegre” es la frase que siempre va a estar en sus labios. Ya que el ministerio de nuestra hermana comenzó a brillar desde su niñez. En la que recuerda cultos gloriosos, donde los hermanos ayunaban días en la selva. Cuando subían al púlpito hablaban la palabra de Dios con poder y gracia del cielo. Muchos de ellos no sabían leer ni escribir, pero aprendían a leer la Biblia en los montes. Otros eran criminales, asesinos, que huían de la policía. Pero la predicación del Evangelio los alcanzó y la transformación que el Espíritu Santo realizó en sus vidas fue notoria para todos.
En la Iglesia de madera, que fue construida por el hermano Máximo Leguizamón – que está llegando a sus cien años de edad – Blanca recuerda a su Pastor Juan María Figueroa. “Fue un hombre que nunca quiso saber nada del Evangelio” solo su esposa se había convertido. Pero un día carpiendo en su chacra miró al cielo y vio a Cristo y se postró en tierra y llorando aceptó al Señor. Otros pioneros en el Evangelio fueron los hermanos Juan de Cuadra, Delfino Rodríguez y Mariano Pucheta; quien tenía su cara llena de cicatrices de machetazos. Dios lo levanto del monte, donde lo dieron por muerto y comenzó a predicar a Cristo.
Pero quien evangelizó todos los montes y las chacras fue un misionero que había venido de Suecia; el hermano Sture Anderson. El entraba en la selva a evangelizar a todas las personas que encontraba. Inclusive estuvo en un baile muy grande de chamamé y polca. El escuchó a todos y dijo “bueno, ahora me toca a mi” y cuando le dieron un lugar saco su acordeón y comenzó a cantar himnos. Ahí tomó el baile por su cuenta y terminó en una campaña en la que se convirtieron muchas personas.
“Dios fue fiel con mi familia, en las iglesias donde estuvimos pudimos ver la mano del Señor” contó la hermana Blanca mientras recordaba a esos chacareros que no tenían un seminario para estudiar pero se juntaban en las casas discutir sobre temas de la Biblia. De ahí se iban enriqueciendo y aprendiendo más y Dios les iluminaba la Palabra. Así se forjaban mensajes tremendos donde había conversiones que no podían entrar en la mente humana.
Fue en esos cultos donde recibió la Promesa del Espíritu Santo a los siete años de edad. Un día llegó de Brasil la hermana Doraiba con un don de avivamiento. Blanca recuerda a sus ocho hermanos quienes junto los de otras familias, llenaban todos los bancos del medio de la Iglesia. Se hacían cultos de avivamiento solo para chicos. Y en una de esas reuniones Dios comenzó a derramar el Espíritu Santo.
Este es el evangelio que Dios marcó con fuego en la hermana Blanca y se puede ver a lo largo de su trayectoria en el camino del señor. Hasta hoy se ve en ella ese amor y celo por las cosas de Dios, por cultos de avivamiento donde hay profecías, conversiones y donde el Espíritu Santo bautiza con fuego y discierne hasta lo más profundo de los corazones. .

NOTAS DE CONTEXTUALIZACIÓN

Información Personal
La hermana Blanca nació en 1956 un hogar cristiano. Sus Padres fueron ministros del Señor de toda la vida. Directores de coro de todas las Iglesias de Misiones. Dios siempre mostró su fidelidad con su familia. Su abuelo antes de morir escuchó el evangelio y reunió a toda la familia y les dijo que él iba a morir pero pidió que la familia siga en el Evangelio porque para él era muy lindo.
Su padre Enrique de Cuadra se convirtió a los 7 años de edad. Se casó con Ondina con quien tuvo nueve hijos en Campo Ramón. Fue presbítero de la Iglesia. En 1970 fue llamado a pastorear una Iglesia en Mercedes, Corrientes, durante 6 años. Luego volvieron a la ciudad de Oberá hasta 1978, año en el que toda la familia viajó a Buenos Aires.
La hermana Blanca integró un cuarteto junto a sus hermanos en la Iglesia de Llavallol, y a la edad de 22 años fue directora del Coro de hermanas en Valentín Alsina. Se casó a los 26 años en Llavallol con Daniel Kirilenko y tuvo dos hijas – Romina y Nancy – con quienes integra actualmente el cuarteto Bendición.
Toda su familia vio la fidelidad de Dios hace casi 20 años cuando la esposa de su sobrino Samuel; Edit Sosa fue sanada de cáncer en el útero. Y a pesar de que los médicos dijeran que no iba a poder tener más hijos, el matrimonio tubo dos mas en Cabo Verde, Africa, donde fueron llamados por Dios como misioneros.

Pentecostés

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