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Esto Creemos

Lo que a continuación damos a conocer se expresa en la certeza que “creer es un hecho tan profundo que compromete absolutamente al creyente con aquello que es creído”. Este compromiso no es nuevo, fue asumido serenamente por los primeros cristianos que se enfrentaron con la muerte, a la prefirieron, antes que negar al Señor Jesucristo durante las persecuciones desatadas contra ellos por el Imperio Romano. Lo reiteraron quienes sufrieron el odio de “la Santa Inquisición”, de los programas de descristianización nacidos en los gobiernos comunistas de Rusia, China, Corea del Norte y otros países del mismo signo y en la actualidad lo mantienen los cristianos en las naciones musulmanas, para señalar solo los mas destacados.
No pretendemos incluir la totalidad de los artículos de nuestra fe, sino aquellos que definimos como doctrinas fundamentales.

  1. Creemos que la Biblia, la revelación escrita que Dios hizo de sí mismo, su pensamiento y propósitos, es la única fuente de doctrina y regla infalible de conducta. (2da. Timoteo 3: 14-17; 2da. Pedro 1: 19-21).-
  2. Creemos en un solo Dios (Deuteronomio 6: 4; Marcos 12: 29-32; Juan 17: 3), de existencia propia (Exodo 3: 14-15; Juan 5: 26), Espíritu Eterno (Deuteronomio 33: 27; Salmo 90: 1-2; Isaías 9: 6 y 40: 28; Jeremías 10: 10, Miqueas 5: 2; Juan 4: 24 y Hebreos 1: 10-12), infinito (1ra. Reyes 8: 27; Salmo 145: 3), inmutable en su ser (Números 23: 19; Malaquías 3: 6; Hebreos 13: 8; Santiago 1: 17), soberano (1ra. Timoteo 6: 15-16; Apocalipsis 19: 16), sabio (Romanos 16: 27; 1ra. Timoteo 1: 17) omnisciente (Salmo 139: 1-6; Hebreos 4: 13), omnipresente (Salmo 139: 7-12; Hechos 17: 27), omnipotente (Génesis 17: 1;Salmo 91: 1; Apocalipsis 1: 8), santo (Levítico 20: 26; Josué 24: 19; Isaías 6: 3; Apocalipsis 4: 8), justo (Deuteronomio 32: 4; Salmo 7: 9-11; Apocalipsis 16: 5), amante (1ra. Juan 4: 7-10), fiel (Deuteronomio 7: 9-10; 1ra. Corintios 1: 9; 2da. Corintios 1: 18-20; 1ra. Tesalonicenses 5: 24; 1ra. Juan 1: 9; Apocalipsis 19: 11), bueno (Salmo 25: 8; Lamentaciones 3: 25; Nahum 1: 7; Mateo 19: 17), misericordioso (Deuteronomio 4: 31; Salmo 103: 8; Santiago 5: 11), que se revela en las Escrituras -La Biblia- en tres personas, iguales en esencia pero diferentes en su obra: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Génesis 1: 1-2, 26-27; Juan 1: 1-3, 14, 18, 29-34; 3: 16-17; 14: 16-26; 16: 7-16). Por lo tanto creemos en un Dios que en esencia es uno y trino (tres) en personas.
  3. Creemos en la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, su preexistencia eterna, su nacimiento virginal, su vida inmaculada, sus milagros, su muerte redentora, su resurrección corporal de entre los muertos, su ascensión y exaltación a la diestra de Dios (Mateo 1: 18-23; Juan 1: 1-2; Hechos 2: 22-24 y 32-33; Hebreos 4: 15 y 7: 26).
  4. Creemos que el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios y que se rebeló voluntariamente contra su Creador acarreando sobre sí mismo tanto la muerte física como la espiritual, con lo cual se produjo su separación de Dios. (Génesis 1: 26-27 y 3: 6; Romanos 5: 12-19).
  5. Creemos que la única esperanza de salvación para el hombre fue provista por Dios mismo mediante la sangre de Jesucristo, su Hijo, derramada en la cruz del Calvario. (Romanos 3: 23-26; 1ra. Pedro 1: 17-21).
  6. Creemos que la salvación eterna, también denominada “nuevo nacimiento”, se recibe cuando manifestamos un profundo arrepentimiento de nuestros pecados ante Dios y una absoluta confianza y fe en el Señor Jesucristo como nuestro único y suficiente salvador personal, lo que nos lleva a rendirnos totalmente a su señoría y voluntad (Marcos 16: 15-16; Lucas 24: 47; Hechos 20: 20-21; Romanos 10: 8-10; Efesios 2: 8-9), que la evidencia interior de esa salvación es el testimonio que el Espíritu Santo da al creyente y que la evidencia exterior se constituye por una vida justa y santa que manifiesta el fruto del Espíritu (Romanos 8: 16; Gálatas 5: 22-23; Tito 2: 11-14; 1ra. Juan 5: 10-12).
  7. Creemos que el bautismo en las aguas por inmersión en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es un mandamiento instituido por el Señor, y que todo creyente debe cumplir para manifestar su identificación con el Señor Jesucristo en su crucifixión, muerte, sepultura y resurrección. Por la fe aceptamos el hecho de que nuestro viejo hombre fue crucificado y muerto con Jesús y que por medio del bautismo, simbólicamente, sepultamos nuestra vieja manera de vivir y resucitamos mediante el poder del Espíritu Santo para una nueva vida (Mateo 28: 18-20; Marcos 16: 16; Hechos 2: 38 y 41, 8: 12,35 y 39, 10: 47-48; Romanos 6: 4; Colosenses 2: 12).
  8. Creemos que la Santa Cena es un mandamiento que el Señor Jesucristo instituyó para que recordemos sus sufrimientos y muerte redentora en la cruz, pero “hasta que él venga”. Por medio de ella experimentamos una íntima comunión con nuestro salvador y con los hermanos que participan, en la certeza que el pan que partimos es la comunión del cuerpo de Cristo y la copa de bendición que bendecimos es la comunión de la sangre de Cristo (Mateo26: 26-29; 1ra. Corintios 10: 16-17, 11: 23-32).
  9. Creemos en el bautismo en el Espíritu Santo como una experiencia necesaria para el servicio cristiano y que esta experiencia es distinta y posterior al nuevo nacimiento. Que esta experiencia es el cumplimiento de la promesa que el Señor Jesucristo hiciera y se manifiesta mediante el hablar en lenguas espirituales según el Espíritu le da que hable, pero que además le otorga el poder para ser testigo de Cristo y manifestar los dones del Espíritu Santo, entre los cuales se encuentra el “don de lenguas” por medio de las cuales el creyente magnifica a Dios, habla en misterios y se edifica espiritualmente. (Lucas 24: 49; Hechos 1: 4, 8; 2: 1-4; 10: 44-46; 19: 1-6; 1ra. Corintios 12: 1-31; 14: 2, 4-5, 13-14, 27 y 28).
  10. Creemos que a los creyentes se nos demanda una vida de santidad “sin la cual nadie verá al Señor” y que por el poder del Espíritu Santo somos capacitados para obedecer al mandamiento que dice “Sed santos, porque yo soy santo”, que significa: 1º) Ser apartado del pecado y de la corrupción mundanal. 2º) Ser puro moral y espiritualmente. 3º) Dedicado a Dios para servirle (Romanos 12: 1-2; 2da. Corintios 6: 14-18, 7: 1; 1ra. Tesalonicenses 5: 22-24; Hebreos 12: 4; 1ra. Pedro 1: 14-16).
  11. Creemos que por la obra redentora de Jesucristo el creyente que se acerca por fe sincera a Dios, puede obtener sanidad física (Mateo 8: 16-17; Santiago 5: 14-15).
  12. Creemos que la Iglesia es el Cuerpo Espiritual de Cristo, que está formado por los verdaderos cristianos diseminados por toda la tierra y los que ya están en los cielos; que fueron redimidos por la sangre de Cristo, regenerados por el Espíritu Santo y que creen y practican las enseñanzas de la Biblia, procurando vivir en santidad, predicando el evangelio y esperando el retorno del Señor y Salvador Jesucristo (1ra. Corintios 12: 13 y 27; Efesios 1: 22-23, 4: 11-16).
  13. Creemos en la “bienaventurada esperanza”, como llama la Biblia al repentino arrebatamiento de la Iglesia de esta tierra que efectuará Cristo, y que en ese regreso en gloria se producirán tres acontecimientos: 1º)  Los muertos en Cristo resucitarán primero. 2º) Los verdaderos cristianos experimentarán la repentina transformación de sus cuerpos y desde ese instante serán incorruptibles. 3º) Los dos grupos, resucitados y transformados, serán trasladados al cielo para ser juzgados ante el Tribunal de Cristo y luego participar junto al Señor y Salvador Jesucristo de las Bodas del Cordero (Romanos 14: 10-12; 1ra. Corintios 4: 1-5, 15: 51-52; 2da. Corintios 5: 10; 1ra. Tesalonicenses 4: 13-18; Tito 2: 13; Apocalipsis 19: 6-8).
  14. Creemos que el Señor descenderá del cielo con su Iglesia para salvar al Pueblo de Israel e instaurar su reinado de paz, justicia y equidad universal sobre la tierra por mil años (Isaías 11: 1-10;Joel 2: 32, 3: 1-2 y 16-17; Zacarías 14: 1-5; Apocalipsis 19: 11-21, 20: 1-6).
  15. Creemos que después del Reino Milenial sobre la tierra tendrá lugar el Juicio Final, para lo cual los muertos sin Cristo serán resucitados y juzgados según sus obras y que será abierto el Libro de la Vida y todos aquellos cuyos nombres no se hallen inscritos en él serán castigados eternamente, junto con el Diablo y sus ángeles, la Bestia y el Falso Profeta en el lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apocalipsis 20: 7-15).
  16. Creemos que al final de los tiempos la tierra y los cielos serán destruidos y reemplazados por nuevo cielo y una nueva tierra (2da. Pedro 3: 13-14).

 

 

 

 

 

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